Aerotermia vs caldera de gas: cuánto cuesta calentar la casa
La aerotermia y una caldera de gas no se pueden comparar con una sola cifra. El resultado cambia según el clima, el aislamiento, la temperatura de impulsión, los emisores, los contratos de energía y el estado de la instalación que ya tienes.
Qué aporta cada sistema
Una caldera transforma combustible en calor. La aerotermia mueve calor desde el exterior y su rendimiento cambia con las condiciones de trabajo. Por eso una cifra de COP de catálogo no basta para anticipar la factura de todo un invierno.
Cómo plantear una comparación útil
Pide una estimación con los mismos supuestos para ambas opciones. Como mínimo, debería indicar:
- Demanda térmica: superficie, aislamiento, orientación, ocupación y zona climática.
- Emisores y temperatura de trabajo: suelo radiante, radiadores existentes o fancoils requieren condiciones distintas.
- Rendimiento estacional: no solo el rendimiento en una condición puntual de laboratorio.
- Precios y costes fijos: electricidad, gas, mantenimiento, potencia contratada y cambios necesarios en la instalación.
- Inversión inicial: equipo, obra, legalización y posibles reformas de los emisores.
Escenarios habituales
En una vivienda bien aislada con suelo radiante o radiadores dimensionados para baja temperatura, la aerotermia puede trabajar en condiciones favorables. En una vivienda con muchas pérdidas o radiadores que requieren agua muy caliente, el comportamiento será distinto y puede exigir reformas para rendir bien.
Una caldera de gas en buen estado puede seguir siendo razonable si una sustitución requiere una obra grande o si el horizonte de uso es corto. Una reforma integral o una obra nueva permite valorar la aerotermia junto con aislamiento, ventilación y emisores desde el principio.
El precio de la energía es una variable, no la respuesta
Si tienes PVPC, la electricidad varía por hora, pero no conviene forzar la calefacción a un supuesto horario barato sin valorar el confort, la inercia de la vivienda y el control del sistema. Consulta el precio del día como un dato más, no como una garantía de ahorro.
Compara ofertas con los datos de tu vivienda
La decisión no admite un resultado garantizado. Compara ofertas que expliquen sus supuestos, revisa la vivienda con un profesional competente y separa el coste de instalación del coste esperado de uso. Solo así sabrás qué alternativa encaja mejor con tu caso.